Un pequeño relato para acompañar en el camino de la reparación emocional, para acompañar a las personas que desean restaurar algún daño que hicieron. Hay mucha literatura sobre cómo perdonar, pero no tanta de cómo ser perdonados, de qué hacer y cómo cuando queremos una nueva oportunidad de aquellos a quienes rompimos el corazón. Está claro que es esencial que nos responsabilicemos, también que seamos generosos teniendo tacto, dando tiempo, dando motivos honestos para que vuelvan a confiar, así como ser agradecidos con quienes se abren a sanar sus heridas a pesar del daño causado.
¿Cómo reparar un corazón herido? ¿Realmente se puede recuperar un corazón roto después de alguna traición o de algún daño profundo?
Le pregunté a una cardióloga y a una traumatóloga, me hablaron largo y tendido, escuché con atención ya que en todo llevaban mucha razón; mas finalmente os contaré los consejos que pedí a una costurera de mi pueblo, pues pensé en su sabiduría y en su destreza a la hora remendar y coser con delicadeza, así que os cuento ahora mismito lo que detalladamente me explicó:
Para reparar una herida has de poner primero una venda de humildad y pedir al herido si quiere que seas tú quien le pongas el vendaje. Después de los daños es comprensible que tenga dudas y miedo a malas prácticas y a falta de sensibilidad, por ello, sin más remedio, tendrás que escuchar, tendrás que aguardar. Además, habrá de ser de una tela muy buena, de un tejido bueno, bueno, un tejido de verdad.
Si acepta, previamente habrás lavado tus manos con un agua muy específica, un agua limpísima: que tus manos queden impecables con un agua de claridad indudable antes de ponerte a querer curar. Utiliza guantes también, es esencial dar protección y seguridad a tan importante y compleja intervención.
Luego, habrás de coser la herida, con mucha calma y mimo, y ¡ojo! no con un hilo cualquiera, no, no, sino con hilo de mucha calidad y confianza, hilo de seda, hilo de oro. Esos carretes de hilo los encontrarás lógicamente no en cualquier sitio, sino en una mercería muy especial: la que está en los soportales de la plaza; las tenderas se llaman Prudencia y Esperanza, quienes también te darán muy buenas recomendaciones ya que tienen muchísima experiencia en estos menesteres de la reparación de la confianza. Diles que vas de mi parte, te tratarán fenomenal.
Y, con todo esto y tu buen hacer ha de quedar tan bien suturada la herida que la cicatriz puede quedar hasta bonita; y de nuevo podría ese corazón, a pesar de los daños y las penurias, volver a latir con normalidad, volver a confiar. Una última cosa, me dijo: recuerda que la madre de la ciencia es la paciencia, os hará falta (¡y mucha!) a la hora de cicatrizar.
Colorín, colorado, y…
…los buenos tratos en las relaciones son fundamentales, pues para tener vínculos sanos la comunicación debe ser cuidadosa, debe estar sostenida en valores y en el respeto mutuo, en ser justos y leales unos con otros. Tiene que haber lealtad, pero no chantaje, ha de haber honestidad, sinceridad, pero no esa tan «de moda» que en el fondo es crueldad; debe haber claridad y no instrumentalizar a las personas por intereses propios. Si no es así, las relaciones pueden provocar un dolor psicológico y emocional inmenso. Muchas veces, cuando hablamos de heridas emocionales nuestra mente piensa en rupturas sentimentales, en infidelidades u otras deslealtades, en conflictos grandes, en acoso escolar o laboral, y por supuesto que todas ellas rompen el corazón (también en ocasiones de quien inflige el daño); pero quiero detenerme a subrayar que otras muchas veces nos rompen el corazón de una manera menos tangible, en la que apenas se percibe que es necesario tener una conversación sobre ellos o que hemos de realizar un duelo, puesto que puede darse de una manera más cotidiana y que pasa desapercibida porque además son nuestros amigos, nuestros familiares, nuestras personas de (a priori) confianza, y en estas situaciones pasa con frecuencia que apenas y torpemente sabemos hacernos cargo; sin embargo sólo haciendo visibles las heridas causadas y la necesidad de hacer una reparación sincera, podremos construir vínculos sanos, vínculos que hagan que nos sintamos en lugares seguros en nuestras relaciones personales.
Carmen del Castillo