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Psicoterapia para personas con enfermedades crónicas

Cuando hablamos de enfermedades crónicas nos referimos a una horquilla tan amplia y diversa de situaciones de salud que es difícil abarcarlo en unas líneas. Sin embargo, sí vemos que muchas personas que acuden a consulta motivadas por la necesidad de sostener las dificultades diarias y emocionales que sus enfermedades conllevan, comparten algunas circunstancias similares y padecen problemáticas comunes, como son el malestar psicológico asociado a su patología, la sensación de incomprensión del entorno, las constantes revisiones médicas, padecer limitaciones en su vida cotidiana, así como la vivencia de un proceso de duelo, la necesidad de elaborarlo y aceptar la enfermedad.  

En mi experiencia en consulta he podido comprobar como en las personas que conviven con enfermedades crónicas, el apoyo psicológico, la escucha empática y el espacio de cuidado que implica la asistencia regular a la psicoterapia son un evidente factor de protección: por el efecto de apoyo emocional que supone, aspecto esencial que se requiere para poder afrontar los factores de riesgo y malestares que tales patologías les suponen. Aspectos que, si bien no modifican la naturaleza de cada patología, sí alivian el malestar emocional, la sensación de soledad y de incomprensión. Además, recibir apoyo psicológico para afrontar tal cronicidad, promueve más factores de protección psicológica, una mayor resiliencia personal y alivia el impacto de los efectos negativos y limitantes que viven en su día a día.

Por ejemplo, se sabe que en el caso de los enfermos de fibromialgia la psicoterapia es uno de los tratamientos que más contribuye a la mejora en la calidad de vida, ya que se trata de una enfermedad que presenta mucha sintomatología de carácter psíquico (ansiedad, síntomas depresivos, insomnio, etc.) Además, la complejidad del diagnóstico dificulta su tratamiento adecuado, y esto hace más difícil el reconocimiento social, familiar y laboral de los problemas reales que supone esta enfermedad.

Por todo ello, el tratamiento psicológico parece fundamental y de mucha ayuda a quienes sufren fibromialgia, en este sentido, desde la psicoterapia pretendo que la persona vea la enfermedad desde una nueva perspectiva, desarrollando su autonomía personal y autocuidado, adquiriendo nuevas estrategias de comunicación y expresión emocional, así como una notable disminución de la ansiedad; aspectos que ayudarán a minimizar los síntomas de esta enfermedad y a lograr un mayor bienestar en muchos los planos de su vida.

También la psicoterapia es un trabajo en el que podemos aportar herramientas y estrategias para un mayor bienestar, así como potenciar el desarrollo de habilidades psicosociales y emocionales para gestionar las dificultades así como a orientar para la búsqueda de apoyo y, la motivación para llevar a cabo actividades adecuadas y adaptadas a cada situación de salud, las cuales, a su vez, fomentan también su autonomía, aliviando la sensación de dependencia y aislamiento que en muchas ocasiones viven.

Y, un aspecto nuclear será, por supuesto, reforzar y consolidar la aceptación de la enfermedad y los cambios que se van produciendo, puesto que, desde el comienzo del diagnóstico de una enfermedad crónica hemos de atravesar un proceso de duelo: un proceso en el que elaborar la pérdida de una situación de salud anterior y asimilar las nuevas circunstancias asociadas. Por ello, es clave el acompañamiento psicoterapéutico constante que aporte una estabilidad y un lugar seguro en el que apoyarse durante este nueva circunstancia vital.

Carmen del Castillo, noviembre 2025